sábado, 23 de octubre de 2010

Tosantos vs. Halloween


Llega el final de octubre y las fiestas de Tosantos y Halloween se encontrarán en el calendario. Por todas partes se asoman ya los fantasmas, las brujas y las calabazas. Aquí en Cádiz el debate está abierto, pues ante la invasión de Halloween se reivindica los "Tosantos" tradicionales y auténticos.

En Cádiz, la fiesta de los Tosantos se celebra en los mercados de la ciudad. Los diferentes puestos se adornan de manera especial para atraer a los clientes. Como nota de humor e ironía muchos disfrazan literalmente el género y, la actualidad se visualiza en los mostradores de la carnicería, la frutería o la pescadería. Y así, podemos encontrarnos en la carnicería a un pollo caracterizado como Julián Muñoz o una gallina como la Pantoja. Seguro que en la pescadería este año veremos a doces merluzas con la camiseta de la "Roja" y en la frutería a un melón con cejas como ZP.

Entre los más pequeños, Halloween está empezando a coger fuerza o la tiene ya, gracias a la influencia del cine infantil llegado de Estados Unidos pero, sobre todo, por las fiestas que con esta temática organizan las academias de inglés o las clases de esta asignatura. Y como la fiesta de Tosantos no ha alcanzado la meca del cine y, en la clase de Conocimiento del Medio o de Plástica no enseñan a los niños a vestir a los pollos y a las merluzas como sus personajes favoritos, pues Halloween será, entre la infancia gaditana, más popular con el tiempo que los Tosantos.

En mi casa, gana Halloween, por que mi hijo ya ha hecho acopio de calabazas, de brujas y fantasmas, eso sí de chocolate por que al niño no se le escapa ninguna oportunidad para darse un homenaje y además, en su academia de inglés, ya han organizado la correspondiente fiesta macabra y "americana". Para que Tosantos no quede a cero, su madre y yo, tomaremos algun que otro buñuelo o nueces (que son buenas para el colesterol), y si me da tiempo le pondré un gorrito al pollo que está en la nevera antes de echarlo al puchero.

En fin, que nos invaden los fantasmas ¿qué le vamos a hacer? Hasta este blog ha sido tomado, como pueden comprobar, por fantasmas que nos quieren asustar. Mientras que hago algo para echarlos, os dejo con unos fantamas muy de "Cadi - Cadi" (no de Segunda Aguada), que están todo el año con nosotros y, no sólo en octubre y, que tienen más arte que los de "made in USA".



Hasta la próxima, suerte y bendiciones.

El vídeo corresponde a la chirigota ilegal "Los fantasmas" del Gome (2001).
La foto es un puesto del Mercado representando una chirigota del Carnaval de Cádiz.

lunes, 18 de octubre de 2010

El hombre de las mil caras...


Soy padre, esposo, hijo, hermano. Soy trabajador, vecino, amigo, alumno... También soy bloguero, bicicletero y, seguramente si hiciera un análisis más profundo, aún seré más cosas. Pero, para lo que quiero contar, con estas facetas es suficiente. Para ser responsable en cada una de las "ocupaciones" que he enumerado tengo, o tendría que, dedicarle un tiempo más o menos extenso a cada una de ellas. Teniendo en cuenta que, de lunes a viernes, el ser trabajador en horario de mañana y tarde, me ocupa muchas horas del día, estar a la altura de las demás resulta, en muchas ocasiones muy complicado. Conciliar la vida personal y familiar con la profesional no resulta nada fácil, ni es sólo cuestión de horarios. Justo en estos días estoy haciendo un curso en el trabajo y, a la vez, tenía una convocatoria para ir a una reunión de padres del colegio de mi hijo. No tenía opción a elegir. Curso o curso. A mi hijo le hubiera gustado que hubiera ido a la reunión con su madre. Siempre vamos los dos pero esta vez no ha podido ser.

Todo el mundo estará de acuerdo que, para poder ser y estar bien con los demás, hay que estar bien con uno mismo, y para eso también hay que tener tiempo. Hay que cultivarse y crecer por dentro para poder ofrecerse de verdad a los demás. No siempre es fácil.

Por otra parte, los fines de semana hay que visitar a la familia, ir el domingo a misa, quedar con los amigos, hacer la compra, limpiar la casa, ayudar a las tareas del "cole" del niño, escribir en el blog, salir a dar un paseo, leer, coger la "bici"..., sin embargo, al final, ni la mitad de la mitad.

Soy hijo, amigo, alumno, bloguero... pero, en realidad, ejerzo muy poco de mis facetas. Siempre decimos que lo importante es la calidad y no la cantidad. Será así, pero no siempre estoy de acuerdo, me gustaría más de ambas. No puedo desdoblar el tiempo, quizás podría organizarme mejor, y aún así, no todo sería como quiero. ¿Será que estoy pluriempleado? Puede, pero, a pesar de todo, no quiero renunciar a ninguna de las "mil caras" que por ahora tengo.

Desde esta entrada quiero romper una lanza para que, algún día, podamos ser todo aquello que "somos" con tiempo, calidad y, sobre todo, disfrutándolo.

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.

martes, 12 de octubre de 2010

God save my mother...


Cuando yo empecé a flaquear en mis estudios, allá por sexto o séptimo de EGB, mi madre siempre me decía que me esforzara un poco más, que ella no había tenido la oportunidad de estudiar y que, si ella pudiera volver al pasado, cambiaría eso y estudiaría mucho. Pasaron los años, y gracias a ella y a Dios, no abandoné los estudios. Siempre estuvo vigilante y pendiente de las tareas, de las notas, de que asistiera a clase, y cuando yo traía, por razones varias, un saco lleno de calabazas, ella, entre estricta y suave, volvía a renovarme el ánimo y hacía lo que podía para que siguiera adelante. Creo que por eso y, alguna cosa más, ahora puede respirar tranquila.

Mi madre no pudo volver al pasado, pero lo que sí ha podido hacer es cobrarse la deuda de poder ir al colegio y estudiar. Cuando hace unos años enviudó, lo primero que hizo, cuando pasó el tiempo del duelo, fue matricularse en la Escuela de Adultos y, en la actualidad, cuatro años después, ahí sigue. Todos los días, presta y diligente, coge su libreta y su estuche y asiste a clase con ilusión e interés. Los dos primeros años daba clase de Matemáticas, Lengua, "Sociales", "Naturales", luego en el siguiente curso incorporó la Informática, y la última novedad ha sido el Inglés.

Doña Enriqueta cumplirá, en unos días, 80 años. Es la más veterana de la clase y, si sigue así "morirá con la perona puesta" por que de las "Mates" y la Lengua salió indemne, aunque la Informática y el Inglés creo que van a acabar con ella. Entre el verbo "to be", los "numbers" y los "colours" andan sus últimos deberes, y aunque le pone interés, el resultado de sus ejercicios más parece esperanto o noruego, que inglés. Sin embargo, su espíritu no decae y ella, sigue y persigue como si le fuera en el empeño ser dama de la mismísima Isabel II. Y así, "lesson to lesson" no cede ni un ápice en su devoción por asistir a clase. No es por que sea mi madre, pero Doña Enriqueta es todo un ejemplo de amor por aprender y no darse nunca por vencida. Por eso, en honor a sus clases de Inglés que ¡Dios salve a mi madre!

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.

PD: Felicidades a las "Pilares".

jueves, 7 de octubre de 2010

Llorar o no llorar...


Tradicionalmente se ha pensado que los hombres no lloramos o no debemos llorar. Nos decían que eso es más bien cosas de mujeres, de niñas. Ver llorar a un hombre era o para algunos aún lo es, un síntoma de debilidad, de feminidad. Sin embargo, es común o normal ver llorar a una mujer. Sea cual sea la razón, no nos sorprende. Ahora bien, ver llorar públicamente a un hombre es aún raro y poco habitual. Aún pesa, bueno nos pesa, eso de que los chicos no debemos llorar, que tenemos que pelear u otras cosas, pero llorar, no.

Personalmente, creo que llorar forma parte de la naturaleza humana sin distinción del sexo. Creo que llorar forma parte de cada uno de nosotros, que no es síntoma de nada, simplemente una manifestación de los sentimientos y las emociones. Quien quiera llorar, que llore, y al que no le guste, que mire para otro lado y, de camino, que piense un poco cómo ha llegado al punto de cuestionar una acción tan íntima y personal.

Nunca he sido muy llorón, reconozco que era de los que se aguantaba las lágrimas, ahora ya estoy más "liberado" y si tengo que echar unas lagrimitas pues allá van. Dos de las cosas que más me emocionan y me hacen llorar son, una cuando veo que mucha energía se concentra, cuando hay una emoción colectiva, algo que eleva el alma de muchos, cuando hay sentimiento puro, cuando muchos conectan en un deseo común y la segunda, las despedidas de gente o lugares con las que he conectado de forma especial. Ante esas dos situaciones estoy indefenso.

Hace unos días se ha publicado en prensa los resultados de un estudio realizado en el Reino Unido para saber qué canciones hacen llorar a los hombres. La canción que encabeza la lista es "Everybody Hurts" de la banda británica REM, le siguen Eric Clapton con "Tears for heaven". En tercera posición encontramos a Leonard Cohen con "Allelujah" y le siguen ‘Nothing Compares 2 U’ de la irlandesa Sinead O’ Connor y ‘With Or Without You’ de los también irlandeses U2. La lista lo completan ‘The Drugs Dont Work’ de The Verve, ‘Candle In The Wind’ de Elton John, ‘Streets Of Philadelphia’ de Bruce Springsteen, ‘Unchained Melody’ de Todd Duncan y ‘Angels’ de Robbie Williams. Si hubiera participado en el estudio hubiera elegido bien "Street of Philadelphia" bien "Brigde over troubled water" de Simon y Garfunkel. Os dejo mi primera elección para no salirme de la lista final.


Hasta la próxima, suerte y bendiciones.

martes, 28 de septiembre de 2010

¡Qué viene "el fósil"!


El 30 de septiembre vuelve a celebrarse como, desde hace siete años, el día de homenaje al maestro. La iniciativa es de la FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción) que, con la ayuda de empresas de creativos, ofrece a la sociedad una campaña de sensibilización con el objetivo de que aprendamos a valorar a nuestros maestros, que se potencie la relación familia-escuela, que se entienda la buena educación y la formación como herramienta para prevenir situaciones de exclusión social y que la sociedad apoye la labor de los maestros como educadores en valores junto con la familia.

Este año la campaña hace un guiño a los "motes" que todos los alumnos hemos puesto a nuestros maestros y profesores. La imagen gráfica se basa en ello. Junto al muro lleno de motes una frase nos invita a pedir "perdón" por el mote y a dar las "gracias" por todo lo "el gafas", "la yeti", "el gadafi", "el fósil" nos enseñaron (aquí cada uno pone los motes que le puso a sus maestros, yo pongo los de la campaña, por que algunos de los maestros que me dieron clase a mí, todavía le dan clase a mi hijo y no es plan).

Hay que reconocer que ponerle "motes" a los profesores no está bien, pero también hay que decir que la mayoría de ellos estaban muy bien puestos, y en general, eran cariñosos y no había una clara intención de insultar o denigrar al maestro. A pesar de eso, a ver ¿quién era el guapo que "cariñosamente" se dirigía al maestro por el mote? Se te podía caer no sólo el pelo de la cabeza sino de todo el cuerpo.

En fin, que la campaña tiene mucho arte y nos evoca buenos recuerdos de la etapa escolar. A los maestros mucho ánimo y ¡felicidades por el homenaje! la mayoría lo merecéis, a los de la FAD gracias por hacer el trabajo que hacéis y a los creativos de DDB Spain, autores de la campaña ¡enhorabuena!

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Un nuevo otoño...


He salido a hacer unos recaditos y me he encontrado de repente con el otoño en mitad de la calle. El sol lucía en el cielo azul, pero ya no tenía el color del verano, y de pronto una ráfaga de viento ha hecho que cientos de hojas empezaran a caer de los árboles. Ha sido un momento, pero me ha corroborado lo que ya sabía, que el otoño está aquí. Sin embargo, tenía planes para ir a la playa y, aunque el viento era fresquito, no he dejado de hacerlo. Y no sé si será el último; en estos días el tiempo cambia muy de repente, pero el baño que nos hemos dado mi hijo y yo ha sido estupendo.

Por delante quedan tres meses de otoño que se presentan intensos. Hasta que las fiestas de Navidad nos introduzcan en el invierno, la caída de la hoja viene llena de buenas intenciones tras el verano, de nuevos retos, de nuevas inquietudes. Algunos se malograrán, por una u otra razón, pero muchos verán la meta y nos harán ser más y mejores.

Por defecto el otoño se entiende como un tiempo de melancolía y nostalgia. Los días se acortan, el sol se nos oculta, y nuestro ánimo tiene tendencia a añorar otros días, otros tiempos, otros lugares más luminosos. Pero, ¿por qué decaer si el otoño tiene un montón de posibilidades? Desde esta entrada reivindico un otoño de colores, un otoño lleno de la luz del encuentro con los amigos, con los nuevos planes, con los nuevos desafíos. No olvidemos que aunque la hoja caiga, el árbol sigue vivo.

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.

martes, 21 de septiembre de 2010

Bancos de ciudad...


Casi todas las tardes voy en bicicleta al trabajo. Al ir, voy rápido para llegar pronto, pero al volver lo hago en plan paseo. Suelo volver por lugares diferentes cada tarde. La ruta que más me gusta es volver por la playa de La Caleta, Paseo de Carlos III, Alameda Apodaca, Plaza de España... y antes de llegar a casa por el Paseo Marítimo. Creo que son las zonas más bonitas de la ciudad y en bicicleta, escuchando buena musiquita, es una verdadera delicia.

En mis paseos de vuelta a casa me cruzo con muchas personas que pasean tranquilamente o que van y vienen de sus ocupaciones habituales. Unos llevan bolsas de la compra, o empujan coches de niños pequeños o sillas de ruedas; otros van con prisa, algunos esperan en las paradas de autobús o a que el semáforo se ponga en verde y poder cruzar.

Sin embargo, hoy no me he fijado en ellos, mis ojos aparte de mirar hacia delante para no atropellar a ningún peatón, se han fijado en aquellos que pasaban la tarde en un banco de ciudad. En la Alameda hay unos bancos que tienen vistas al mar. Allí había parejas de todo tipo. Había parejas de novios, unos tomados de la mano, otros se besaban, y otros miraban al frente en silencio, como ausentes; había amigos tomando una cerveza, había señoras charlando animadamente. En los jardines interiores de la Alameda también había parejas y grupos sentados disfrutando de la tarde. Ancianos con sus bastones contándose batallitas o hablando del pasado, o de la crisis, chavales tocando la guitarra y cantado coplas de carnaval. En Cádiz, gran parte de la vida de sus habitantes se hace en la calle, en sus plazas, en sus bancos.

Recuerdo que hubo un tiempo en el que yo mismo era uno de esos que hoy he visto, que tras un paseo se sientan en los bancos a ver pasar la tarde y charlar con amigos como Juan Antonio, o con mi novia Inés, hoy esposa. Antes, en tardes como las de hoy, un paseo y luego un rato en un banco de ciudad mirando al mar, eran el paraíso.

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.