martes, 29 de noviembre de 2011

Expectativas...


Hace unas cuantas semanas que, en los estantes de los supermercados, aparecen expuestos los típicos productos de Navidad. Un poco más tarde aparecieron los adornos de las mismas fiestas y, a los dulces y adornos, se ha unido la televisión con su clásico "bombardeo" de publicidad de perfumes, juguetes y demás... Pronto, igualmente, empezarán a llegarnos los mensajes y felicitaciones cargados de deseos de amor, felicidad, salud... Me parece bien que nos felicitemos, que nos deseemos buenas nuevas para todos, al fin y al cabo ¿qué otra cosa nos deberíamos desear si no es el bien y la felicidad?

Sin embargo, cuando veo tanto deseo de pasarlo bien, tantas imágenes de familias unidas, de amigos celebrando fiestas, a personas bien vestidas brindando con champán, de gente recibiendo regalos carísimos y brillantísimos, no puedo dejar de pensar en aquellos que pondrán en la fiesta de la Navidad, o mejor dicho, en esa falsa imagen de la Navidad, todas sus expectativas de felicidad.

La RAE define "expectativa" como la esperanza de realizar o conseguir algo. Está bien tener esperanzas de que el futuro nos depare algo bueno o mejor, sin embargo, si desmesuramos nuestras esperanzas en algo o en alguien, podemos correr el riesgo de que, si no se cumplen, nos podemos sentir tan defraudados que nos haga mucho daño.

En el caso que nos ocupa, pienso en los que esperan de la Navidad, por un lado, fiestas, regalos, diversión y por otro, los que anhelan compañía de familia o amigos, y al final no tendrán ni uno ni otro. Esperar de la Navidad un milagro mágico es esperar en vano. Celebrar la Navidad es otra cosa, pero se le ha cubierto de tantos añadidos erróneos que, al final, más que ser una gozosa noticia para muchos es una pesadilla.

Cuidado con las expectativas, cuidado con magnificar lo que no es, por que al final lo que esperamos que nos haga feliz, quizás tenga el efecto contrario.

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Elecciones...


Mañana, 20 de noviembre, los españoles estamos llamados a ejercer nuestro derecho al voto para designar quiénes nos gobernarán en los próximos cuatro años, a elegir a los políticos que tendrán al país entre sus manos. Son las elecciones generales, con mayúsculas. Se juega en ellas el destino de un país, de millones de personas. No es para tomarlo a broma. Cada uno que vote conciencia o que no lo haga, es lo grande de la democracia, la libertad de elegir. Como hoy es día de reflexión, me abstengo de inclinarme hacia un lado o hacia otro.

Las elecciones generales son la respuesta a la espera de todo un país. Ciudadanos de nuestros pueblos y ciudades esperan que, de las elecciones generales, salga lo mejor para sus vidas, para la de sus familias, de sus amigos, vecinos, compañeros de trabajo. Personas como tú y como yo, esperan de las elecciones generales que el futuro se escriba en un lenguaje que todos puedan entender, que el futuro tenga un color que a todos guste, un lenguaje y un color que permita la mejora y el avance de nuestra sociedad.

Ahora bien, estas elecciones se celebran cada cuatro años, pero en la vida hay otras elecciones que se producen a cada momento, a cada instante. De esas elecciones se habla poco, no tienen una campaña previa y las podemos ejercer sin tener que esperar a que nos pongan una cabina, una urna y unas papeletas secretas. De estas elecciones personales y particulares hay otros que también están esperando. De tu elección de comprar en una tienda de comercio justo, esperan niños en los países del sur para poder ir a la escuela en lugar de trabajar; de tu elección de implicarte en un voluntariado social, esperan tu visita ancianos en soledad; de tu elección de no correr por la carretera o no beber si conduces, espera tu familia verte volver a casa; de tu elección de ser más tolerante y acogedor, esperan muchos extranjeros para sentirse en nuestro país como en su propia casa; de tu elección de... podría seguir enumerando elecciones, pero cada uno de mis lectores sabe cuál tiene que hacer.

Elecciones generales, elecciones particulares, ambas cambian vidas, ambas cambian mundos. Elige.

Hasta la próxima, suerte y bendiciones...