martes, 31 de enero de 2017

Desde Cádiz a Sevilla...


Desde el mes de septiembre pasado hemos intentado renovarle el DNI a nuestro hijo, pero las agendas de las comisarías de la provincia de Cádiz llevan saturadas meses y, forzosamente, tuvimos que concertar cita en una comisaría de Sevilla. Allí nos fuimos el pasado sábado y de manera puntual y eficaz, en menos de 15 minutos, conseguimos el DNI y el pasaporte de nuestro hijo. Así de esta forma, promocionado por el Ministerio del Interior, pudimos disfrutar de una estupenda visita a la comisaría de policía del barrio de los Remedios de Sevilla. 

Verlo así es la forma positiva de plantear la situación pero, realmente, haber tenido que ir a otra provincia a tramitar documentos oficiales obligatorios es una verdadera verguenza, pues al trastorno de tener que trasladarnos a otra provincia, con el tiempo que hay que emplear en desplazamiento, hay que añadir el gasto de pasar el día fuera, especialmente el peaje. Lamentablemente, a pesar de las protestas de los ciudadanos, los responsables de la comisaría de Cádiz, parecen ser sordos, pues, a día de hoy, las agendas siguen estando saturadas. A finales de año, me toca renovar mi DNI, espero que esta cuestión haya mejorado, si no me veré abocado de nuevo a volver a Sevilla.

Ahora bien, como lo que ahora se lleva es convertir las debilidades en fortalezas, decidimos transformar una peregrinación forzosa a Sevilla, en un día en familia para pasear y disfrutar de una ciudad espectacular. Con un tiempo soleado alejado de las frías temperaturas de días pasados, aprovechamos para tomar un apertivo al sol, hacer unas cuantas fotografías y cambiar de aires.

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.

viernes, 13 de enero de 2017

50 años, toda una vida...


No he publicado nada en este blog desde hace justo un año. El motivo de esta larga ausencia no viene ahora al caso, quizás lo cuente algún día, quizás no. Lo dejaremos ahí como un deseo, no una promesa.

Volviendo al principio, decía que no escribía nada en "Dímelo en el blog" desde hace un año con motivo de mi 49 cumpleaños. Pues bien, hoy vuelvo sobre lo mismo para celebrar en la red que he llegado al medio siglo. Tal y como está la ciencia de avanzada, muchos podréis decir que tampoco es para tanto, que hoy, a poco de que te esmeres, llegas no al medio siglo, sino al siglo entero, pero yo creo que, tal como está el mundo, de loco y de incierto, llegar a los cincuenta no es para desmerecer.

No hubo grandes fastos a los cuarenta y nueve y tampoco los va a haber a los cincuenta. Serán los propios de estas celebraciones que están más que bien, aunque siempre hay una sorpresa que hace la que ilusión siga viva. Sean los que sean, todo lo agradezco porque todo proviene de corazón.

De las cinco décadas que llevo a mis espaldas, puedo decir que la mejor de todas es la que vivo en cada momento. Es verdad que de la primera, la de la tierna infancia, conservo pocos recuerdos... sobre todo retazos felices y sueltos de vida familiar y escolar. Del paso por la adolescencia, en mi segunda década, destacaría la sensación de salir a la superficie tras permanecer sumergido casi sin poder respirar. En la tercera, completé mi formación y comencé mi andadura profesional. Tras tres décadas creciendo, llegamos a la cuarta que es especial, bueno, en realidad es la mejor, porque en ella formé mi propia familia y eso es para mí lo más importante. La última, fruto de los estudios y esmeros de las anteriores, ha podido contemplar lo que hoy soy. En cada década ha habido de todo, momentos estupendos y otros menos, pero de todos he aprendido y todos forman parte de mí. Por estas cinco décadas, solo puedo decir a la familia, amigos, compañeros de estudios y trabajo... ¡GRACIAS!

Ahora queda el camino hacia el siglo completo. Lo hago sin miedo al futuro, más bien con la esperanza de que mucho bueno está por venir y con curiosidad de qué puede esperarme a través de las páginas del almanaque. Espero que estéis ahí para verlo y compartirlo conmigo.

Os dejo, me voy de cumpleaños... espero que nos veamos pronto...

Suerte y bendiciones...

viernes, 15 de enero de 2016

49 años y un día...


Ayer, 14 de enero celebré mi 49 cumpleaños. Transcurrió como cualquier otro día laborable a excepción de las sinceras y alegres felicitaciones de familia, amigos y compañeros. A todos os doy las GRACIAS por acordaros de mí (gracias a Facebook también que ayudó bastante a que esta fecha se haga notar).

Ya se ha escrito bastante sobre esto de cumplir años. Yo también lo he hecho en este blog en años anteriores, así que no me voy a enrollar ni reiterar. Solo os diré, seguro que me repito, que cumplir años para mí es saber que sigo vivo, que me mantengo en el camino y que conservo las fuerzas para contarlo. Hasta ahora, no reniego del paso del tiempo (bueno, a veces cuando aparecen "minigoteras"), lo considero absurdo pues ir contra la ola solo te conlleva un revolcón. Así que lo que me aplico es intentar navegar sobre la cresta y disfrutar del viaje y del paisaje.

Como ayer fue un día laborable he trasladado las pequeñas celebraciones al fin de semana. Habrá que improvisar y ponerle un poco de imaginación, quizás le de al play y baile bajo las estrellas, no sé, algo se me ocurrirá, y como soy de gustos sencillos seguro que quedaré más que satisfecho.

En fin, amigos, lo dicho, muchas gracias de nuevo y os espero, al menos, el próximo año... que ya será el cumpleaños del medio siglo.

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Feliz Navidad para todos...


Queridos amigos y amigas del mundo mundial:

Antes que nada ¡Feliz Navidad! para todos y todas, para los que veo diariamente y para aquellos a los que la vida ha puesto a decenas, centenas o miles de kilómetros. La Navidad tiene ese privilegio, es universal y llega a todos, allí donde estén.

En segundo lugar, desearos que la vida os vaya bonita en estos días y, por supuesto, todo el resto del año próximo. Que despistéis a la tristeza, la ira y el miedo todo lo que podáis y os dejéis alcanzar por la alegría con la mayor frecuencia posible. Y cuando no sea así, que tengáis a alguien, en quien descansar vuestra cabeza. 

En tercer lugar, y no por ello menos importante, os deseo que vosotros hagáis la vida bonita a los que tenéis a vuestro alrededor. Si conseguís eso, tenéis ganada gran parte de la carrera de la vida. El premio es una sonrisa y una gran tranquilidad de conciencia.

Por último, queridos amigos y amigas, os pido solo una cosa, cuidad el planeta, para que el año que va a llegar podamos tener un lugar donde poder construir un futuro para todos.

La foto de arriba es el Nacimiento que hemos puesto en casa, pero para darle un poco de vidilla a la entrada os dejo un vídeo que he encontrado en la red que despierta un poco la emoción. Espero que os guste y, de nuevo, ¡Feliz Navidad!


A más ver, suerte y bendiciones.

sábado, 11 de abril de 2015

El Ministerio del Tiempo


No voy a ayudar a promocionar esta serie de TVE si dedico esta entrada a "El Ministerio del Tiempo". Por Facebook y Twitter ya me declaré seguidor de la misma, así que lo único que pretendo con esta entrada es dejar más constancia de mi clara rendición ante la propuesta de ficción histórica más novedosa de la programación televisiva de los últimos tiempos.

La serie que nos ocupa es una clara opción por la calidad en la programación de la cadena pública. Aunque, si bien, la apuesta por su realización fue clara, la defensa de la serie en sus inicios fue más que discutible. Sus cambios de día y horario no demostraban mucha confianza en ella. Sin embargo, la serie arraigó desde antes de su estreno y las redes sociales la han convertido en viral y reina indiscutible de este primer semestre del año.

Pero, ¿qué ha hecho de "El Ministerio del Tiempo" una joya televisiva? Pues, sinceramente, a mí me parece que todo. Si cito a algún elemento antes que otro, seguro que caeré en la traición, pero no me queda más remedio que traer aquí al magnífico elenco de actores que sostienen a los personajes de la serie: Rodolfo Sancho, Nacho Fresneda, Aura Garrido, Cayetana Guillén Cuervo... y, por favor, Jaime Blanch, Juan Gea y Francisca Pichón, y, claro, también a los "secundarios de oro" que interpretan a Velázquez, Lope de Vega, Spínola, entre otros...

Pero únicamente, un buen reparto, no garantiza la calidad de una serie. En este caso, a la altura de los actores están el guión, el decorado, el vestuario, la historia con mayúsculas, el humor... La Castilla de la Inquisición, la Hendaya de Franco y Hitler, la España de Lope de Vega, la Salamanca del Lazarillo y el Madrid de los ochenta han acogido a los funcionarios ministeriales más valorados por los televidentes. ¿Quién no ha soñado alguna vez viajar por el tiempo? ¿No habrá sido ese sueño colectivo una de las claves para enganchar con el público?

Creo que la suma de todo esto ha logrado (y los "twiteros", "facebookeros" y demás "eros") que, a pesar de las reticencias de los gerifaltes de Televisión Española, se haya logrado la firma de una segunda temporada, espero que tercera, cuarta y hasta el infinito y más allá.

El lunes acaba la primera temporada, muchos quedaremos tristes y apenados por no poder seguir gozando, semana tras semana, de esta magnífica serie.

Por cierto, para ¿cuándo oposiciones a funcionario de El Ministerio del Tiempo? Porque me pienso presentar el primero.

Hasta la segunda temporada, suerte y bendiciones.

lunes, 2 de febrero de 2015

Primero se llevaron a los judíos...


Los titulares de los últimos días han destacado el auge electoral del partido "neonazi" en Grecia, tercera fuerza política, y el ascenso de la ultra derecha en Francia. No puedo dejar de reconocer que ambas noticias me causan cierta inquietud y preocupación.

Se acaba de celebrar el 70 aniversario de la liberación del campo de concentración Auschwitz, y solo la remota posibilidad de que, en algún país europeo, un partido de ideología nazi, pudiera volver a participar del gobierno o que alcanzara a gobernar creo que nos debería hacer reflexionar qué está pasando y hacia dónde vamos.

Últimamente, se olvida, y las nuevas generaciones casi desconocen, qué ocurrió en Alemania en los años treinta y, en Europa, en los cuarenta y, como millones de personas desaparecieron en uno de los exterminios más crueles de la historia de la humanidad.

¿En qué momento de la historia hemos dejado de ser conscientes de que olvidar o ignorar el pasado es casi condenarnos a repetirlo? 

Bertolt Brecht escribió por el año 1933: "Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó. Después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó. Luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero tampoco me importó. Más tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual, tampoco me importó. Después siguieron con los curas, pero como yo no era cura, tampoco me importó. Ahora vienen a por mí, pero ya es demasiado tarde".

Confío en que la cordura, la educación y el sentido de humanidad recuperen el lugar que les corresponde y alejen, de nuestras sociedades, cualquier atisbo de ideología totalitaria que excluye y aniquila aquello que no es afín o igual.

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.

miércoles, 14 de enero de 2015

Años, cumpleaños, años...


Al despertar, lo atribuí, primero al delirio de la fiebre, luego a mi desencuentro existencial con los números y, finalmente, rendido a la evidencia de que el tiempo no se detiene, he asumido que, hoy 14 de enero, he cumplido, para mí y toda la humanidad, 48 años. Ahí queda eso.

El móvil, al vibrar con la primera notificación de Facebook, me confirmó que, ya era público mi abandono de los 47, y que tendría que empezar a afirmar que los 48 son una edad maravillosa. Lo son y si no, ya me encargaré yo de que lo sean.

Cumplir años es, siempre, una oportunidad de avanzar, de conocer nuevas realidades, nuevas posibilidades. Es mejor aprovecharlas, no resistirse.  Por muchos que se haya buscado, investigado y experimentado, luchar contra el tiempo es comenzar la batalla perdiendo.

Cumplir años es, también, una forma de tomar conciencia de que somos perecederos, que tenemos fecha de caducidad, que estamos de paso. Es un recordatorio de que debemos aprovechar cada minuto, cada segundo, para darle a nuestra vida profundidad y sentido.

Pero no nos pongamos profundos, esta entrada más que una reflexión, quiere ser una reivindicación de los cumpleaños que llenan los años de vida y no de los que llenan la vida de años. Terminemos, pues, con un mensaje positivo de que vivamos plenamente, buscando la felicidad, cada uno a su manera, al fin y al cabo solo se vive una vez.

A todos los que me habéis felicitado, muchas gracias, sin vosotros los 14 de enero serían muy muy aburridos.

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.