martes, 10 de mayo de 2011

Mermeladas compulsivas...


No soy lo que se llama un "cocinitas" pero, de vez en cuando, me meto en la cocina y, con la ayuda, eso sí, de la "thermomix", hago algo de comer. A veces está bueno y a veces no lo está, pero como hay paladares para todos los gustos, pues... Un tiempo me dió por los bizcochos. Los hacía para merendar en casa, para desayunar en el trabajo, de naranja, de limón, de manzana, para celebrar un cumpleaños y para lo que fuera, daba igual, yo hacía bizcochos. Otro tiempo me dió por los patés. Paté de palitos de cangrejo, paté de atún, de jamón, de avíos del puchero... Sin embargo, ahora me ha dado por las mermeladas. Y como estoy en plena fiebre de la mermelada a toda costa, también mi blog tiene que probarlas. Mi amiga Leti dice que mi amiga Pili dice, cariñosamente, que hacer estas cosas es ser un TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo). A mí me da igual lo que digan, me han dicho ya tantas cosas que, ser un TOC si mis frutos son ricos y sabrosos, tampoco está tan mal.

Hasta la fecha, he hecho mermelada de pimiento rojo, de zanahoria, de tomate y de berenjena. He tuneado las recetas anteriores, y a la de pimiento rojo le añadí vermuth rojo, a la de berenjena le añadí nuez moscada y a la de zanahoria le he añadido jengibre y coñac. La hemos probado con queso, anchoas, bacon, jamón y la mezcla es interesante. Tengo que reconocer que ninguna receta es fruto de mi creatividad, salvo el "tuneo" de andar por casa, más bien fruto de búsquedas en "google" y de plagio en tiendas de "delicateses", pero mis amigos a los que regalo un bote dicen que todas están muy ricas, así que, aunque copiadas, superan la prueba. La próxima mermelada que se "avecina" es o de cebolla o de pepino. No tengo muy claro a qué sabrán (bueno seguro que a pepino o a cebolla), aunque quizás puede que, en este caso, sea a demonios ¡ya las probaremos!

En realidad, lo que más me gusta de estos pequeños manjares es, más que hacerlos, regalarlos: un bote para mi mujer y el resto para los amigos, sufridas víctimas de mis compulsiones. Hasta el momento, ninguno me ha demandado por envenenamiento casero, así que, lejos de abandonar, perseveraré en el arte de mezclar cualquier cosa con azúcar, un limón y una zanahoria. ¿Alguna sugerencia para próximas compulsiones?

Hasta la próxima, suerte y dulces bendiciones.