miércoles, 25 de julio de 2012

Un aliento de esperanza...


Hoy, hace unas horas, ha nacido mi nuevo sobrino. Llevará por nombre Alejandro y, tanto su madre como él, están perfectamente. Todo ha ido muy bien, rápido y tranquilo, así que estamos contentos y felices por la llegada del nuevo miembro de la familia.

Muchos pueden pensar que, en estos difíciles tiempos que corren, una nueva vida puede ser una temeridad. Sin embargo, yo creo que una nueva vida es siempre un aliento de esperanza. Si nos dejáramos llevar por la negrura en la que la debacle económica nos quiere envolver estaríamos vencidos ya. Una nueva vida nos hace renovar las energías y las fuerzas para seguir adelante, para luchar por un mundo mejor en el que niños como Alejandro puedan vivir feliz y plenamente.

Una nueva vida es siempre un aliento de esperanza. Pero esa esperanza debe sustentarse en firmes compromisos de cambio y de mejora. No podemos esperar que otros sean los que nos construyan un mundo mejor, todos somos llamados a sostener la lucha, todos debemos poner nuestros talentos al servicio de una nueva humanidad.

Alejandro, mi nuevo sobrino, se convierte hoy en una buena razón para seguir adelante. Bienvenido al mundo, a tu mundo.

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.