domingo, 6 de septiembre de 2009

Locuras de una tarde de verano...


Mis compañeros de trabajo dicen que tengo un halo especial para arreglar las máquinas que se estropean en la oficina. Cuando se les estropea la fotocopiadora, el ratón, la impresora o cualquier otro aparato, llaman a mi puerta pidiendo auxilio. Yo no creo, aunque reconozco que me hubiera gustado, tener poderes mágicos que arreglan los artilugios defectuosos pero sí que tengo una visión más "humana" de ellos. De todas formas en muchos casos cuando me acerco sí se arreglan.

Mi padre, que era mecánico de máquinas de escribir, decía que a las máquinas había que tratarlas con cuidado, que los golpes y los malos modos no servían más que para estropearlas y hacer que funcionaran peor y menos tiempo. Yo, por mi parte, soy de la opinión que las cosas en general incluidas las máquinas tienen algo parecido al alma de los humanos, que de alguna forma sienten nuestras vibraciones y así, si los tratamos mejor, durarán y nos responderán mejor. Quizás ahí radique el secreto de mi halo especial que hace que las cosas se arreglen cuando me acerco. (A estas alturas ya muchos estaréis pensando que estoy un poco loco, pues seguid leyendo y...).

Igualmente, pienso que las cosas que el hombre crea deben ser usadas pues sólo así alcanzan el fin para el que existen. Es decir, un vaso ha sido creado para que bebamos en él, un cuadro para contemplarlo, un disco para ser escuchado, y no para permanecer guardados u olvidados. De alguna manera las cosas que no son usadas adquieren una pátina de infelicidad que se traslada al aire que respiramos. Ésto que pienso lo relaciono con la inutilidad de acumular cosas y cosas que no usamos en lugar de poseer sólo aquello que vamos a usar combatiendo la emisión de infelicidad al ambiente. (Supongo que los que no pensaban que estaba un poco loco, ahora ya estarán más convencidos...así que no sigo, prefiero no pasar el resto de mi vida en la "López Ibor").

Conclusiones: Primero, no tratar mal la fotocopiadora de la oficina, el ratón del pc, la puerta del microondas, el mando de la tele... y segundo, no acumular, compartir y usar lo que teneís guardado...

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.

1 comentario:

pilardepiedra dijo...

Muy bueno Antonio. Soy testigo de tu influencia sobre los aparatos, pero creo que ocurre sobre todo por dejarnos como mentirosas a las compañeras cuando decimos "Antonio, esto no funciona" y llegas tú y del tirón empieza a funcionar como si no pasara nada.
Y por otro lado, también soy testigo de tu obsesión por no tener objetos acumulados. Cuando a Antonio le da la neura, empieza a desacerse de objetos y muebles que hace tiempo que no se usan, en el trabajo, y tienes que tener cuidado no vaya, un día de estos, a tirarle a una sin darse cuenta.