domingo, 21 de noviembre de 2010

Santa Cecilia, patrona de la música


La que hoy veneramos como patrona de la música, Santa Cecilia, nació en el siglo II d.C en una familia patricia de la antigua Roma. Según las hagiografías, basadas en los textos más antiguos donde se la cita, llevó una vida ejemplar, aunque otros creen que su existencia es más una leyenda y un mito que una realidad. Sabemos que fue martirizada por su fidelidad a la fe cristiana en tiempos poco propicios a la libertad religiosa y, que sus reliquias, han ido de allá para acá a lo largo de los siglos hasta descansar (esperemos que para siempre) en la iglesia de Santa Cecilia en el Trastevere romano. En el siglo V aparecieron unos escritos que contaban detalles de su vida y su martirio. En ellos, se contaba que Cecilia había sido una cristiana ejemplar y que, durante su vida, había dado muestras de su amor por la música, como, por ejemplo, cuando en su boda, mientras los músicos amenizaban el banquete nupcial, se apartó para cantar en su corazón el amor a Dios. El caso es que, salvando el debate de su existencia real o no, el Papa Gregorio XIII en el año 1594 la nombró, para los siglos venideros, patrona de la música. Y así, el 22 de noviembre, fecha en la que se cree que nació, otros creen que es la fecha de su martirio, se celebra en la gran parte del mundo el Día de la Música.

Entorno al 22 de noviembre, día de Santa Cecilia, se celebran en muchos países festivales y jornadas musicales que celebran y difunden el amor por la música. No voy a ahora a extenderme hablando de cómo la música es uno de los elementos que más engrandecen al ser humano bien sea creándola, interpretándola o simplemente escuchándola. Esta entrada sólo quiere ser un recordatorio para que, en este día, dediquemos un momento, aunque sea pequeño, a escuchar algo de música. A los músicos de todos los tiempos, a los profesores de música, a todos los que aman la música y la difunden día a día, en el día de Santa Cecilia, ¡gracias!

Os dejo para terminar, y para que el post sea "musical", la obertura de la Oda a Santa Cecilia que Haendel escribió en 1736 para los festivales que anualmente organiza la Sociedad Musical de Londres.


Hasta la próxima, suerte y musicales bendiciones.