domingo, 6 de febrero de 2011

¡Qué buen día!


Hace una semana que luce el sol en Cádiz. Bien es verdad que calienta poco, pero en febrero ¿qué más podemos pedir? En días laborables, se agradece ver el cielo azul y un sol brillante, pero cuando más nos gusta un día así, es en fin de semana. Paseos por la playa, cervecitas en una terraza, una excursión al campo... todo ello es posible si luce el sol. "Me gusta", he visto en facebook a alguna amiga rubricando que un domingo de sol y "calor" en febrero es una oportunidad fabulosa para pasarlo bien.

Pero, digo yo, ¿no es un día de lluvia una oportunidad estupenda para hacer planes de puertas para dentro? Una partida de trivial, de monopoly, o de un juego "al estilo de Luis y Pili", una novela "enganchante", una reunión de amigos, una "peli" en blanco y negro son también propuestas para un día gris y lluvioso que le ha dado por coincidir con el sábado o el domingo.

Fuera puede llover o lucir el sol, pero, en realidad, es dentro de cada uno de nosotros donde llueve o luce el sol. Dejarnos llevar por las circunstancias externas nos impide vivir nuestra propia vida. Que sea el tiempo o, si queremos avanzar en este planteamiento, la opinión de otros, la publicidad, u otros avatares, hará que un día, al mirarnos al espejo, un reflejo de insatisfacción nos agrie un poco la sonrisa.

Dedicar un tiempo, aunque sea pequeño, cada día a construir o reconstruir nuestro interior, es la fórmula recomendada por sabios y místicos de todos los tiempos y lugares, para garantizarnos una paz interior que nos hará ver el sol entre las nubes y considerar a la lluvia como lo que es, un regalo del cielo.

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.