domingo, 8 de enero de 2012

Tiempo ordinario...


Termina, hoy domingo ocho de enero, fiesta del Bautismo de Señor, el llamado "ciclo de la Navidad". Después de dos semanas de celebraciones y buenos deseos para todos, toca retomar el ritmo ordinario de la vida. Muchos dicen que la Navidad debería durar todo el año, y estoy de acuerdo, por que entiendo que lo que quieren decir es que, si la Navidad durara todo el año, la vida cotidiana estaría llena de amabilidad, felicidad, y solidaridad. 

Y ¿qué nos impide hacer realidad este pensamiento? En realidad, nada. Mañana lunes o el martes, es un día tan estupendo como el 25 de diciembre para sonreír al vecino al salir de casa, de ayudar al compañero de clase o trabajo cuando te lo pida, o mejor cuando veas que lo necesita, de desearle paz y felicidad a los amigos y de seguir acordándote en tu vida cotidiana de los que lo están pasando mal. Mañana y pasado y el otro, hasta llegar a la próxima Navidad, son días perfectos y llenos de posibilidades para seguir haciendo que cualquier día, aunque ya no haya árboles con luces y guirnaldas, sea Navidad.

Vamos a probar, al menos hagamos el intento, y aunque ya no tomemos polvorones, mazapanes y pestiños, sigamos haciendo que el espíritu de la Navidad siga vivo los doce meses que va a durar este 2012 que vamos vivir juntos.

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.