martes, 27 de marzo de 2012

Elegir a quien amar...


No elegimos de quien nos enamoramos. Con tanto control que tenemos o creemos tener los humanos, el sentimiento del amor es libre y queda fuera de nuestro dominio. Que desde antiguo se represente al amor como una figura con los ojos vendados deja claro que, desde la noche de los tiempos, el amor es libre y se dirige hacia donde quiere.

Hay veces que el milagro ocurre y el amor es correspondido dándose la felicidad máxima que el ser humano puede experimentar. Amar a otra persona siendo correspondido te eleva a las cimas de la felicidad. Pero, en otras ocasiones, el amor se detiene en una persona que no lo acogerá o que, por diversas razones, no podrá corresponderte y, entonces, el dulce sabor del amor se tornará amargo.

Mucha tristeza y melancolía han brotado a la sombra de un amor no correspondido o imposible, pero ¿quién puede elegir a quién amar o evitar hacerlo?

A aquellos que han encontrado el amor correspondido ¡enhorabuena! y a los que aman sin ser amados en la misma medida, no perdáis la esperanza. El amor, aunque ciego, también acierta y en cualquier momento, en este preciso instante puede traspasar tu corazón con sus caprichosas flechas.

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.