jueves, 30 de julio de 2009

Tanto, tanto ruido...


Con el verano llega el calor y con el calor las ventanas abiertas. Los que tienen aire acondicionado quizás no necesiten abrir las ventanas para estar frescos en casa. En mi caso, sí es necesario, lo bueno es que entra el fresco, lo malo que también los ruidos.

De día los ruidos pasan desapercibidos, parecen estar más integrados en la vida cotidiana, son ruidos pero casi no se oyen, sin embargo, de noche, todo se evidencia mucho más. De noche, por las ventanas abiertas entran los ruidos de las motos, del camión de la basura, de los que vuelven de marcha, de la vecina que tiende la ropa en un oxidado tendedero a la una de la madrugada, de los ladridos de los perros (creo que viven más perros que personas en mi bloque), podría seguir enumerando y enumerando hasta cansarme, seguro que los que lean esta entrada puedan continuarla también. Mi gran suerte es que cuando cesan todos esos ruidos, lo que entra por mi ventana es el rumor de las olas del mar que se mecen bajo ella.

Pero hay otros ruidos que no se oyen y que son mucho más dañinos y molestos que los anteriores. Son aquellos que enturbian la vida cotidiana. Son el ruido de los celos, de los miedos, de las envidias, de los complejos, de las soledades, de la incomunicación... Estos ruidos suelen ser muy silenciosos, viven dentro de nosotros y rara vez se confiesan publicamente. Se agazapan en nuestro interior, en nuestra alma y hacen tanto ruido que nos ensordecen.

Estos ruidos se silencian con mucha paciencia y con mucho amor. Para ello hace falta el silencio que crea la escucha, la comunicación, la reflexión, la confianza...

Los ruidos que entran por la ventana se acallan cerrándola. Pero, ¿y nuestros ruidos interiores?

Os dejo una canción de Sabina.



Hasta la próxima, suerte y bendiciones.

jueves, 16 de julio de 2009

Entre amigos...

Mi hermana ha hecho reformas en su casa y para celebrar que, por fin, han terminado, decidió dar una cena para algunos de sus amigos. Sus amigos son también mis amigos y nos conocemos hace más de veinticinco años. Tendríamos que plantearnos seriamente hacer algo para celebrar tan glorioso periodo.

Volviendo a la fiesta de celebración de fin de obra, en este caso, decidí aceptar la invitación y nos fuimos, Inés, Antonio Juan y yo a la fiesta en cuestión. Los aperitivos muy ricos, el ambiente distendido y divertido y las risas y las copas se fueron sucediendo hasta la hora de volver a casa. Tengo que reconocer que no nos vemos muy a menudo pero cuando lo hacemos es como si lo hubiéramos hecho ayer y siempre es divertido.

Creo que es muy importante conservar un grupo de amigos, quizás no íntimos, pero sí fieles a lo largo de los años con los que reunirse de vez en cuando y pasar ratos de alegría.

Hace unos meses, Olga, una compañera de trabajo me enseñó un video "casero" en Youtube en el que un grupo de amigos cantaban juntos una canción. Independiente de lo que nos pueda gustar la canción y las imágenes, nadie podrá negar que los participantes evidencian "buen rollo" y sirven para reflejar lo que arriba os cuento.

Por ello, si tenéis amigos conservadlos y, sobre todo, disfrutad de su compañía. Yo para empezar, creo que voy a dar una fiesta en mi casa o, quizás haga un video. No sé..., ya os lo cuento cuando lo decida.

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.

jueves, 9 de julio de 2009

El último Peter Pan


A estas alturas ya todo el mundo sabrá que Michael Jackson murió hace unos días y que el pasado martes fue oficiado su funeral de la misma manera que vivió: expuesto públicamente a los medios de comunicación y a multitud de admiradores. En vida dijo que quería vivir eternamente y por lo visto, si no él, al menos su fantasma, ya ha aparecido en su mansión, y damos por seguro que su mito sí vivirá, si no eternamente, sí un largo tiempo. Dicen que no quería crecer, que quería ser un niño siempre, como Peter Pan.

Para mí, Michael Jackson como artista es uno de los grandes: su música, sus coreografías, y su puesta en escena han sido realmente espectaculares. Como persona, bueno, cada uno vive su vida como puede o como le dejan, y, creo que en su caso, le vivieron a él más que se vivió él a sí mismo. Para unos es un monstruo y para otros es una víctima. Vivió entre el negro y el blanco de su piel y de su trayectora vital. Lo tuvo casi todo pero parece que no llegó a ser feliz completamente. Sin embargo, Michael Jackson ha entrado por la puerta grande de la leyenda.

Me viene a la memoria el verano que con los amigos veíamos una y otra vez su video de Thriller y después hacíamos, bueno intentabamos pero con menos acierto, hacer sus pasos en las pistas de baile de las discos de verano. Este recuerdo queda como pequeño homenaje al artista que nos hizo disfrutar en las pistas de baile.

Os dejo un video de su canción "Blood on the dance floor". No es de sus canciones más conocidas pero para bailar es fantástica y prefiero recordarle bailando. Además su título me parece adecuado para resumir su vida (Sangre en la pista de baile


Hasta la próxima, suerte y bendiciones.

martes, 7 de julio de 2009

Barcino, Barca Nova, Barcelona...


El mismo tren que nos llevó al norte, nos trajo al sur a los siete días. En medio quedan unos días estupendos de aventura y descanso. Con la estancia en Port Aventura hemos alcanzado la máxima cota de la diversión a base de atracciones diseñadas para soltar adrenalina y someter el cuerpo a límites peligrosos. Aún estamos molidos de la paliza de tirarnos por los toboganes asesinos y las atracciones pensadas más para adolescentes que para nosotros, que a nuestra edad, los huesos no son tan amantes de atracciones que giran y giran y vuelven a girar en una espiral doble, más salto mortal más "lupin" con apertura final que vuelve a empezar sin preguntar. Realmente, un lugar ideal para niños y adolescentes, pero en el que también tienen hueco los adultos que no renuncian a divertirse. Si alguna vez recaláis por allí, no dejéis de probar el Dragon Khan, es ideal para soltar estress y tensión.

Sin embargo, antes y después de Port Aventura, tuvimos la suerte de encontrarnos con Barcelona. Había estado allí hace veinte años y conservaba un recuerdo vago de la ciudad. Ahora ha sido como una primera vez. Pasear por sus calles, sus plazas, sus parques, visitar sus mercados, especialmente el de la Boquería, sus iglesias, especialmente Santa María del Mar y la de los Santos Justo y Pastor, adentrarnos en su puerto, contemplar sus edificios, especialmente las obras de Gaudí, Domenech y Cadafalch, ha sido una experiencia muy enriquecedora. Barcelona se ha revelado como una ciudad luminosa, reabierta al mar, calles pobladas de árboles que dejan entrever fachadas llenas de colores, de formas curvas sonrientes, de ventanas que invitan a entrar al sol y que incitan a vivir en ellas con espíritu alegre. Sus arquitectos se adelantaron a su tiempo, como Barcelona se adelanta a nuestro tiempo. Románico, gótico, barroco, modernismo, contemporáneo, todos los estilos se confunden para superar lo parcial y crear un todo armonioso y nuevo. Por eso, andar por sus calles es una aventura para la vista, en cada esquina hay una oportunidad, en cada plaza hay una sorpresa, en cada edificio hay una invitación. No debería esperar otros veinte años para volver.

Ahora, ya en el sur, toca disfrutar de unos días de vacaciones en la playa, en los libros, en los paseos en bicicleta y disfrutar de lo cotidiano sin prisas.

Hasta la próxima suerte y bendiciones.