jueves, 9 de diciembre de 2010

Bahía Sur devorando a sus hijos...


Por mucho que me resistí, al final, no hubo manera de mantenerse firme y, el sábado pasado, forzado por la lluvia y las ganas de dar un paseo, me fui con la familia a un centro comercial y aprovechar para hacer unas inevitables compras, en concreto, fuimos a Bahía Sur. Tengo que decir, en mi descargo, que fuimos a "tiro hecho" y nos estuvimos allí más de 45 minutos. Más que un centro comercial, aquello es un túnel de tiendas, una detrás de otra, sin nada más, sin ningún otro aliciente.

De las tiendas que allí están instaladas, había dos que me resultaban interesantes para hacer alguna compra de vez en cuando. Eran la tienda CASA y la tienda NATURA. Ya no existen, han cerrado sus puertas en Bahía Sur y se han trasladado a otro centro comercial.

Mientras me dejaba engullir por el túnel iba mirando, a un lado y a otro, qué venden las tiendas que allí quedan, y todo el género era para el culto al cuerpo, nada para el cultivo del alma. Ropa, joyería, perfumes, zapatos, maquillajes, más ropa, más joyería, más perfumes. No hay ni una librería, ni una tienda de música, ni de cine, nada que pueda hacer crecer, o ayudar a crecer el espíritu. El consumismo se blinda atontando a sus hijos sin ningún tipo de disimulo. El consumismo devora los sentidos y nos anula para que no pensemos.

En las próximas semanas, miles de túneles como los de Bahía Sur tragarán a miles de personas que se dejarán devorar sin piedad, mientras buscan de forma desesperada algo que regalar en Navidad. El consumismo es deleznable pero si lo mezclamos con la Navidad se torna diabólico.

Poco iba por Bahía Sur, ahora menos.

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.

3 comentarios:

Latixer dijo...

Me encanta la reflexión. Es bonito que aún haya quien le busque su sentido tradicional a estas fiestas. Un beso. elena

susanita dijo...

Tienes tooooooda la razón del mundo!!

Anónimo dijo...

La reacción que me provoca eso que cuentas, es una profunda tristeza, no se como analizarla,pero cada año que pasa, aún es más fuerte la desgana que me transmite ese consumismo. Cada vez valoro más en estas fechas navideñas (bueno en verdad todo el año), el estar con los míos, mi casa, la salud, y me pregunto por qué correr tanto a comprar regalos? que prisa hay? Así que os invito a pararnos y a reflexionar un poco. Enhorabuena Antonio.