lunes, 4 de enero de 2010

Ya vienen los Reyes Magos...


Fue detrás de una cortina del dormitorio de mis padres. Allí, una rueda de bicicleta me anunció que los padres tenían que ver más de la cuenta con los Reyes Magos y su entrega nocturna de juguetes. No recuerdo la edad con la que me sorprendió la rueda de la bicicleta, pero ese día entendí que había cruzado la línea en la que los niños quedan al otro lado.

Sin embargo, la emoción y la ilusión han permanecido hasta ahora. Los regalos en casa de mi madre siguen siendo sorpresa, es una tradición, y, aunque siempre han sido alegres, desde que mi hijo está con nosotros, todo ha recobrado la ilusión y el alboroto de antaño. Los niños hacen mágico este día.

No sé hasta que edad Antonio Juan seguirá creyendo en los Reyes Magos, no creo que le quede mucho. Sospecho que éste será el último. Entre sus amigos del cole ya sobrevuela la sospecha y, en algunos, la certeza de que los Reyes Magos no son tan Reyes ni tan Magos.

Otra tradición que queda de cuando era más jóven es ir a recoger el roscón de reyes con mi madre. Antes o después de la Cabalgata, ella y yo vamos a recoger el roscón del que daremos cuenta familia y amigos al día siguiente. Entre bromas por quién encuentra las figuritas escondidas, el roscón desaparece hasta el año siguiente.

Una amiga de la infancia me decía esta tarde que ya ha oído los berridos de los camellos, así que os queda poco para portaros medio bien y poder recibir algún que otro regalito.

Felices Reyes y, hasta la próxima, suerte y bendiciones.