lunes, 16 de agosto de 2010

Aventura en kayak


El día amaneció magnífico. Nuestros planes para disfrutar de una aventura en kayak comenzaban bien y, tempranito, nos dirigimos a nuestro punto de encuentro. Ya había tenido la misma experiencia el año anterior, lo conté en el blog "Un regalo inesperado", pero ahora lo habíamos planeado con nuestro amigo Juan Antonio y su familia. Todos estabamos muy ilusionados y, la experiencia, estuvo a la altura de nuestras expectativas.

El plan consistía en llegar al Poblado de Sancti Petri en Chiclana de la Frontera, alquilar unos kayak y llegar al castillo de Sancti Petri para darnos un baño y conocer más aquel paraje. Nos embarcamos por parejas, Juan Antonio con Juanito, Marimar con Inés y Dani y Antonio Juan, conmigo. La partida fue desigual. Remos por aquí, remos por allá, pero al final, enfilamos la salida hacia el castillo y los tres kayak, cual tres carabelas, se dispusieron a cumplir su objetivo. La marea iba bajando y, al llegar al mitad del trayecto, el kayak de las niñas embarrancó en la lengua de arena que aparece con la bajamar. Risas, gritos y más risas, junto a unos buenos jalones pie en tierra, hizo que el kayak volviera a flotar y continura camino. Antes de llegar al castillo, hicimos un alto en la rocas para descansar, contemplar el paisaje, darnos un bañito y algún que otro resbalón. La marea empezaba a subir y, uno de los kayak quiso seguir sin ocupantes a merced de la corriente. Hubo que lanzarse al rescate que, gracias a Dios, tuvo éxito. Por fín, todos juntos de nuevo, continuamos remando hasta alcanzar nuestra meta. Una vez allí, nos separamos en dos grupos, uno para explorar el perímetro del castillo y descubrir una especie de corrales donde peces y cangrejos atrapados esperaban la llegada de la marea para liberarse y, el otro grupo, optó por seguir disfrutando del baño en aguas frías y transparentes.

Tras un buen rato, decidimos volver a puerto. La vuelta fue más rápida, aunque no menos costosa. La marea nos arrastraba hacia la playa pero, como ya somos "curtidos navegantes", supimos corregir el rumbo y llegar sanos y salvos. Para celebrarlo nos esperaban en el Club Náutico de Sancti Petri varias jarritas de tinto y unos sabrosos platos de pescado. Os aseguro que lo celebramos bien y que nos han quedado ganas de repetir la experiencia. Os recomiendo la aventura por que, ¿qué hay mejor que vivir una aventura con buenos amigos?

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.

1 comentario:

pilardepiedra dijo...

Se ve que lo pasasteis genial. Es que con vosotros eso es fácil. Mil besos