martes, 21 de septiembre de 2010

Bancos de ciudad...


Casi todas las tardes voy en bicicleta al trabajo. Al ir, voy rápido para llegar pronto, pero al volver lo hago en plan paseo. Suelo volver por lugares diferentes cada tarde. La ruta que más me gusta es volver por la playa de La Caleta, Paseo de Carlos III, Alameda Apodaca, Plaza de España... y antes de llegar a casa por el Paseo Marítimo. Creo que son las zonas más bonitas de la ciudad y en bicicleta, escuchando buena musiquita, es una verdadera delicia.

En mis paseos de vuelta a casa me cruzo con muchas personas que pasean tranquilamente o que van y vienen de sus ocupaciones habituales. Unos llevan bolsas de la compra, o empujan coches de niños pequeños o sillas de ruedas; otros van con prisa, algunos esperan en las paradas de autobús o a que el semáforo se ponga en verde y poder cruzar.

Sin embargo, hoy no me he fijado en ellos, mis ojos aparte de mirar hacia delante para no atropellar a ningún peatón, se han fijado en aquellos que pasaban la tarde en un banco de ciudad. En la Alameda hay unos bancos que tienen vistas al mar. Allí había parejas de todo tipo. Había parejas de novios, unos tomados de la mano, otros se besaban, y otros miraban al frente en silencio, como ausentes; había amigos tomando una cerveza, había señoras charlando animadamente. En los jardines interiores de la Alameda también había parejas y grupos sentados disfrutando de la tarde. Ancianos con sus bastones contándose batallitas o hablando del pasado, o de la crisis, chavales tocando la guitarra y cantado coplas de carnaval. En Cádiz, gran parte de la vida de sus habitantes se hace en la calle, en sus plazas, en sus bancos.

Recuerdo que hubo un tiempo en el que yo mismo era uno de esos que hoy he visto, que tras un paseo se sientan en los bancos a ver pasar la tarde y charlar con amigos como Juan Antonio, o con mi novia Inés, hoy esposa. Antes, en tardes como las de hoy, un paseo y luego un rato en un banco de ciudad mirando al mar, eran el paraíso.

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.

3 comentarios:

Latixer dijo...

Has tocado mi punto débil gaditano. Ese es el lugar que más me gusta de tu ciudad. Tiene una luz y transmite una paz que parece que se ha parado el tiempo. Gracias por el recuerdo.

Inés dijo...

Si si, mucho paseito, pero de las cervecitas en el chiringuito de Carlos III y la Colonial no dices nada de nada, ¿verdad Juan Antonio?

Dímelo en el Blog dijo...

Latixer:
Este lugar es el punto débil de muchos ya sean de aquí o de otros lugares. Cuando vuelvas por Cádiz tenemos que pasear por la Alameda juntos. ¿te apetece?

Inés:
Bueno, tampoco tenía que contarlo todo, si no ¿qué ibas a contar tú? jajajaja....