martes, 7 de septiembre de 2010

Diario de a bordo (3). Rodas, Éfeso y Estambul


El barco ha atracado en Rodas a primera hora de la mañana. La ciudad amurallada ha aparecido ante nuestros ojos dorada por el sol del amanecer y nos hemos adentrado en ella a través de la impresionante Puerta de la Marina. Hemos seguido la ruta de los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén que dominaron la ciudad durante varios siglos. Luego, sin darnos cuenta, nos hemos “perdido” por las callejuelas del barrio turco. Un sinfín de recovecos, plazas, mezquitas y fuentes nos han acompañado en nuestro paseo que ha terminado en el barrio judío. Para terminar el día nos hemos zambullido en las aguas de una de sus playas. Rodas ha sido una grata sorpresa. Después de Santorini, creí que la visita a esta ciudad era una escala de tránsito, pero me equivoqué, superó todas mis expectativas.

El siguiente alto en el camino ha sido el puerto de Izmir (Esmirna). Desde allí nos hemos dirigido a Éfeso. Las ruinas de lo que fue una de las ciudades más importantes del Asia Menor se conservan en un estado más que óptimo. El guía que nos ha acogido y acompañado en la visita nos ha ido explicando como nació y se desarrolló esta ciudad desde la época de Alejandro Magno hasta su decadencia en el siglo II de nuestra era. Se conservan en muy buen estado, el odeón (parlamento de la época), el teatro de la ciudad (aún hoy hay festivales de verano y tiene una capacidad de 25.000 personas), la calle principal y las casas de los comerciantes, las letrinas y diversos templos y fuentes, pero sobre todo la biblioteca de Celso, la tercera en importancia de la antigüedad después de la de Alejandría y Pérgamo.

Al día siguiente, nuestro barco hizo escala en Estambul. La entrada por el Bósforo ha sido espectacular. No voy a intentar describirla, no alcanzaría a casar la realidad con las palabras. Minaretes, cúpulas, torres, puentes, palacios, todo se mezcla ante nuestros ojos mientras avanzamos hasta el puente Gálata junto a cuyo puerto atracamos. Me he acordado de Sebastián y de Pili que pasaron su luna de miel aquí. ¡Qué buena elección! Visitamos la Mezquita Azul, Aya Sofía, Topkapi, el Gran Bazar, donde nos divertimos de lo lindo regateando. Al principio, nos dio un poco de corte, pero luego, nos soltamos y hicimos unas compras muy “turcas”. La estancia en Estambul ha sido muy corta. Nos hemos prometido volver con más tiempo y poder pasear sus calles, visitar las joyas que esconde y vivir Estambul más intensamente.

El viaje sigue su curso. Del tiempo que pasamos navegando, lo que más me gustaba es ver las puestas de sol en alta mar y ver a otros barcos cruzarse o navegar junto al nuestro. La próxima escala será Mykonos y, al final, Atenas. Pero eso lo cuento más adelante.

Hasta la próxima, suerte y bendiciones.

Foto: Biblioteca de Celso. Éfeso.

2 comentarios:

pilardepiedra dijo...

¡Qué maravilla de viaje! gracias a tus entradas parece como si de pronto, al leerlas, me trasladaras a esos lugares. Deben ser mágicos. Si no fuera porque me mareo en los barcos, me planteaba un crucero de estos. Que lo disfruteis!!

Dímelo en el Blog dijo...

Pili:
Pues no dejes de planteartelo. Inés, que se marea en el autobús, no ha sentido nada el barco. La ruta que hemos hecho, al ser por el Egeo interior, hace que el barco no se mueva nada por que el mar es muy tranquilo por esa zona.